Modelo helicoidal: la forma geométrica de nuestras interacciones comunicativas

Modelo helicoidal: la forma geométrica de nuestras interacciones comunicativas

Los seres humanos nos comunicamos de forma compleja. Los modelos que explican la comunicación entre las personas, grupos y organizaciones han ido evolucionando con el fin de representar de forma más exacta este proceso. El modelo helicoidal recoge esta complejidad y nos acerca a la realidad comunicativa.

Un modelo clásico de la comunicación es el modelo lineal, asociado al paradigma conductista de experimentación. Este modelo entiende la comunicación como una transmisión unidireccional de un mensaje de A hacia B. Esta transmisión no implica reciprocidad, ya que entiende que la comunicación y la interacción son complementarias, pero no siempre homologables. La comunicación se entiende como un proceso lineal que se dirige hacia adelante y nunca hacia detrás, de manera que lo que ya se ha comunicado no se cambia ni evoluciona.

Posteriormente, apareció el modelo circular de la comunicación, que destaca la importancia del proceso bidireccional y el rol interpretativo que poseen los interlocutores en la interacción interpersonal. Cada persona es emisor y receptor de un mensaje (es decir, es A y B) y éste proceso se desarrolla de forma continua. Estos principios comunicativos se aplican tanto a la comunicación interpersonal como a la grupal.

Un modelo actual: el modelo helicoidal de la comunicación

El modelo helicoidal combina los puntos fuertes del modelo lineal y del circular y, al mismo tiempo, evita los puntos débiles de ambos.

¿Qué son las figuras helicoidales?

Antes de explicar este modelo, es esencial tener claro que las figuras helicoidales no son ninguna invención humana, sino que existen mucho antes que la humanidad. A lo largo de la historia las personas han detectado estas formas tan perfectas en la naturaleza pero no es hasta la época contemporánea cuando han evidenciado su funcionalidad para explicar numerosos fenómenos humanos, entre ellos, la comunicación.

Las formas helicoidales son muy abundantes en la naturaleza tanto a nivel microscópico (cadenas de proteínas, el ADN de los cromosomas de las células) como a nivel macroscópico (plantas trepadoras, conchas de caracolas, tornados). Las hélices son elementos básicos del universo y son muchos los científicos que se han interesado por esta forma tan presente en nuestra vida cotidiana. Estas hélices se forman bajo trazos que también se denominan sección áurea o proporción divina. Estas formas tan bellas y eficientes presentan un gran número de aplicaciones, siendo las más evidentes las que se encuentran en la arquitectura o en el arte (la hélice aérea de Leonardo da Vinci o la Sagrada Familia de Antoni Gaudí).

En la actualidad, se defiende la mirada helicoidal de la comunicación interpersonal y se utiliza para representar gráficamente la comunicación prosocial.

¿Qué caracteriza la comunicación helicoidal?

  • Representa la esencia del ser humano, como es la posibilidad del cambio, de evolucionar, de corregir errores o reforzar los hechos acontecidos en el pasado.
  • No es una comunicación determinista, inflexible, por lo que representa el desarrollo constante e interminable de las personas.
  • Se da en las relaciones individuales y colectivas, ya que cada persona también forma parte de los modelos helicoidales de las personas con las que interactúa.

Las personas interactuamos de manera helicoidal, es decir, no volvemos al mismo punto de la comunicación cuando recuperamos nuestro turno de palabra. Una vez hemos encontrado al otro ya no somos los mismos en nuestros mundos de significados. Las personas nos influenciamos de forma recíproca y permanente.

El proceso helicoidal de la comunicación ofrece una imagen geométrica flexible y útil para la consideración del proceso comunicativo. Desde esta perspectiva, la interacción comunicativa es compleja y puede generar intercambios infinitos. Los modelos comunicativos helicoidales no se centran sólo en el momento de la interacción comunicativa, sino que también tienen en cuenta el antes y el después de esta interacción (y así sucesivamente). El helicoide de comunicación del individuo comienza a desarrollarse y a avanzar hacia delante y sobre sí mismo de forma simultánea. Se trata de un proceso dinámico que, en lugar de volver al punto de inicio, va creciendo y retroalimentándose, ampliando el campo de conocimiento de las personas.

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